
Inicia la construcción del tren de alta velocidad entre Dallas y Houston

CONDADO DE GRIMES, Texas (13 de octubre de 2026). La construcción comenzó oficialmente el martes en la línea ferroviaria de alta velocidad entre Dallas y Houston, el primer proyecto verdadero de tren bala en la historia de Estados Unidos, con autoridades que prometen un viaje de 90 minutos entre las dos ciudades más grandes del estado cuando el servicio comience a principios de la década de 2030.
Cientos de dignatarios, propietarios de tierras y trabajadores ferroviarios se reunieron en una ceremonia cerca de Navasota, aproximadamente a mitad de la ruta de 240 millas, donde se clavó un clavo de vía pintado de dorado en un segmento ceremonial de riel. La construcción real comenzará con nivelación, cimientos de viaductos y reubicación de servicios públicos en 10 condados.
"Este es el día en que Estados Unidos se une al resto del mundo desarrollado", dijo la gobernadora Maria Delgado en la ceremonia. "Durante décadas vimos a Japón, Francia y China construir trenes que vuelan. Hoy, Texas construye el suyo".
El proyecto, desarrollado por Texas Central Partners, usará tecnología japonesa Shinkansen, el mismo sistema que ha transportado a más de 10.000 millones de pasajeros en Japón sin un solo accidente fatal. Los trenes circularán a velocidades de hasta 205 millas por hora, reduciendo el actual tiempo de manejo de tres horas y media casi a la mitad y superando los tiempos típicos de vuelo una vez que se cuenta el traslado al aeropuerto.
La línea tendrá estaciones en Dallas, Houston y una sola parada intermedia en el Valle de Brazos, cerca de College Station. Las proyecciones de pasajeros estiman 6 millones de pasajeros por año para 2035, aumentando a 10 millones anuales para 2045.
Un largo camino hasta el inicio de obras
El proyecto lleva más de una década en gestación. Texas Central propuso la línea por primera vez en 2012, y luego pasó años adquiriendo parcelas de tierra a lo largo del corredor, un proceso que generó oposición de propietarios rurales y varias demandas sobre la autoridad de dominio eminente. La Corte Suprema de Texas resolvió la cuestión en 2024, dictaminando que la compañía califica como ferrocarril con derechos de expropiación.
El financiamiento se concretó el año pasado con una combinación de capital privado, inversión japonesa en infraestructura y 4.200 millones de dólares en subvenciones federales para infraestructura ferroviaria. El costo total del proyecto se estima en 24.000 millones de dólares, con la finalización prevista para 2032.
Los críticos, incluidos algunos legisladores estatales, cuestionaron si las proyecciones de pasajeros se mantendrán y si en última instancia se pedirá a los contribuyentes que cubran los déficits. "Hemos visto proyectos ferroviarios prometer el cielo antes", dijo el senador estatal Tom Becker, quien votó en contra de la participación estatal en 2023. "Texas estará atento a los números".
Lo que pueden esperar los pasajeros
Cuando esté completa, habrá salidas cada 30 minutos en hora pico, con tarifas de ida de aproximadamente 60 a 120 dólares. Se espera que la construcción cree 10.000 empleos directos en su punto máximo, la mayoría cubiertos por acuerdos con sindicatos de oficios de Texas.
La atención ahora se traslada a California, donde el propio proyecto de alta velocidad del estado entre Los Ángeles y San Francisco continúa la construcción en su segmento inicial del Valle Central, y a la propuesta línea Cascadia entre Portland, Seattle y Vancouver, que completó la revisión ambiental a principios de este año.